Cena para que el FMI no frene la recuperación

Entraron a las 21 horas a la Quinta de Olivos y se fueron un rato después de la una de la madrugada. Fue larga la velada del martes en la que el Presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, fueron anfitriones de cuatro ceos de empresas multinacionales. La convocatoria tuvo un planteo casi exclusivo: seguir abonando, en plena negociación con el Fondo Monetario (FMI), la necesidad de un consenso amplio para que el acuerdo que se firme antes de marzo del 2022 no frene la recuperación económica ni modifique objetivos del plan económico oficial. Este tipo de reuniones se harán, además, con centrales obreras y otros sectores. La foto muestra que en el Gobierno hay consenso para pagar, pero no a costas de un mal acuerdo, y que esa misma posición tendrá correlación con la posición de otros actores de la sociedad. El convite tiene un antecedente cercano, el almuerzo que Fernández y buena parte de su gabinete mantuvieron, a mediados de septiembre, con dueños de empresas nacionales.

A tales fines se sentaron a cenar gerentes de diferente nivel de contacto y trato con el Gobierno, y de sectores bien distintos pero representativos de la actividad. Daniel Herrero, de Toyota y ex presidente de ADEFA; Antonio Aracre, de la agroindustrial Syngenta; Laura Barnator, de la firma de consumo masivo Unilever y primera mujer que encabeza la compañía angloholandesa en Argentina; y Sergio Kauffman, de la empresa de servicios Accenture. Con ese abanico variopinto el Presidente y Guzmán buscaron, además, testear cómo funcionan hoy esos rubros y conseguir de ellos un guiño a una negociación que no trastoque prioridades. La elección de que esta vez sean multinacionales tampoco es casual. En el Gobierno observan que podrían militar el mensaje de un acuerdo sustentable en el exterior y ser portavoces de la situación de necesidad de acordar un proceso lógico de refinanciación del préstamo de 45 mil millones que tomó la administración de Mauricio Macri.

El encuentro tomó forma hace unas semanas, cuando Aracre, el CEO de Syngenta, se reunió a solas con Guzmán para charlar de este y otros temas. El empresario viene articulando con el Gobierno para que el post 14 de noviembre redunde en un proceso político y económico que consolide la recuperación que el propio empresario comenta y califica como “de mucho potencial”. Es una rara avis Aracre, pero camina en el establishment llevando un mensaje que el Gobierno abraza como positivo: que un acuerdo con el Fondo que condicione a Argentina y frente el crecimiento, no le conviene ni al Gobierno ni a las empresas y trabajadores. Y que, además, hay en el país una perspectiva de inestabilidad “exagerada”. Luego de esa charla con el ministro, acordaron convocar a otra reunión.

Así, el Ejecutivo seleccionó a los comensales que fueron a Olivos. Mientras degustaban una entrada de brusquetas regadas con Malbec, el Presidente quiso saber cómo veían los ceos la situación actual, y que contaran el funcionamiento de cada sector. Guzmán, libreta al costado del plato, se encargó de anotar casi taquigráficamente los puntos centrales. Barnator, de Unilever, tomó la palabra y consignó que su rubro estaba recién insinuando una recuperación. Explicó que, en este contexto en el que recién sacan la cabeza luego de la recesión que arrastran de los años de Cambiemos, más la situación inflacionaria actual pegan en el consumo, no es razonable cerrar un acuerdo con el FMI que trabe las mejoras. “A mí se me caen las ventas de vueltas, si pasa eso. Las fábricas empiezan con capacidad ociosa…”, detalló. Los otros tres ceos compartieron, pero el testimonio de la gerenta fue fundamental no sólo por tratarse de un rubro del consumo masivo en un país donde casi 8 de cada 10 pesos del PBI son gasto hogareño, sino porque además el resto ya tiene niveles de actividad muy por encima de la pre pandemia. No así las empresas de consumo masivo.

En plena faena del lomo con papas rosti, plato principal, y luego de un postre espuma de frutos rojos, Guzmán habló muy corto sobre el tema cambiario, negó una devaluación, sí mencionó la posibilidad de que el dólar oficial acompañe a la inflación (según el Presupuesto debe estar arriba de los 130 pesos a fines del 2022) y la conversación viró al mediano plazo: el post elecciones legislativas con un amplio acuerdo, político, social y parlamentario para que el cierre con el FMI sea el despegue de la economía. Ese tramo de la charla fue el más extenso y al finalizar la velada Guzmán los sintetizó en 4 o 5 puntos centrales, que redactó en clásica libreta roja de anotaciones.

Lo apuntado fue lo siguiente: es necesario un acuerdo transversal que exceda al Ejecutivo, que tenga respaldo de toda la sociedad y que lo refrende el Congreso en última instancia. El segundo punto es que hay acuerdo para pagar y evitar el default, pero sin castigar a una sociedad ya castigada por la coyuntura. El tercer punto que se charló es la necesidad de confluir hacia un proceso de disciplina fiscal posible, sin que un recorte de gastos genere recesión. Allí el Gobierno asegura que tiene objetivos claros en la materia. Ese tema en particular, además, se charla en las reuniones técnicas que los negociadores argentinos tienen con el organismo que comanda Kristalina Georgieva. A continuación, los empresarios hicieron mención casi a la única cuestión de crítica. Pidieron trabajar en un esquema de subsidios a la energía mejor aplicado, para no subsidiar a los que pueden pagar.

En ese contexto, algunos ceos preguntaban cómo veía el tema la vicepresidenta, Cristina Fernández. El presidente respondió con el mismo discurso que esgrimió cuando ese mismo cuestionamiento se lo hicieron empresarios nacionales. Dijo que más allá de diferencias puntuales, ambos están de acuerdo en que hay que acordar, pero no a cualquier precio. El resto de las especulaciones que se hicieron sobre temas políticos, fueron artificios. Nunca el Presidente fue más allá hablando del futuro del Frente de Todos y mucho menos en garantizar escisiones en la alianza gobernante post 14-N.

“Argentina tiene ventajas competitivas para acelerar la salida de la crisis”, coincidieron los ceos presentes. Y explicaron que hay una recuperación de las inversiones que hay que sostener porque los desafíos que se vienen son complejos. A la salida, quedaron en verse y charlar seguido. En el Gobierno no descartan que en breve haya mesas iguales con actores del sindicalismo. 

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/381287-cena-para-que-el-fmi-no-frene-la-recuperacion

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